martes, 31 de enero de 2017

sábado, 28 de enero de 2017

Lectura para los estudiantes del grado 11.

Tareas escolares para el hogar: ¿Sí o No?

Por: Adolfo León Aterhortúa Cruz

Al inicio de labores escolares en el calendario A, resulta oportuna la reflexión sobre un tema de importante trascendencia: ¿Es pertinente dejar tareas para que nuestros alumnos las realicen en casa? Para responder el interrogante debe tenerse en cuenta, en primer lugar, la opinión de un número significativo de expertos.

La lista puede encabezarse con Alfie Kohn y su libro El mito de los deberes (2013). La conclusión de su investigación es contundente: las tareas no promueven la autonomía ni generan buenos hábitos de estudio; no proporcionan beneficios académicos para los alumnos de primaria y no son recomendables para los estudiantes de secundaria. Por el contrario, pueden conducir a que niñas y niños adopten una actitud negativa hacia el colegio y el aprendizaje, o a la extinción de la curiosidad infantil.

Etta Kralovec y John Buell en The End of Homework (2001), sostienen similar criterio: las tareas en casa no mejoran el rendimiento académico, pero suprimen, por fuerza del tiempo dedicado a ellas, aprendizajes en artes, deportes, educación religiosa, actividades familiares y comunitarias. Las tareas, agregan dichos autores, construyen una discriminación: los padres con mayor capacidad cultural y económica para asistir a sus hijos en casa obtienen mejores resultados.

Francesco Tonucci –Cuando los niños dicen ¡basta! (2005) y ¿Enseñar o aprender?  (1999)– advierte, desde una óptica infantil, su concepción sobre el proceso enseñanza-aprendizaje. Las tareas, argumenta, son una equivocación pedagógica y un abuso; no consiguen el resultado que la escuela presume. Al igual que Kralovec y Buell, considera que quienes más aprovechan los deberes son los que menos los necesitan: aquellos que tienen familias que les pueden ayudar con eficacia. Las tareas, concluye, deberían realizarse en el tiempo escolar y no en la casa, a modo de investigación y con el relato de lo acontecido tras desarrollarlas.

En realidad, los nombres de autores a citar se harían interminables: Deborah Meier, Susan Hallam, Theodore Sizer, Nancy Faust, Richard Walker, Sara Bennett, Nancy Kalish y Harris Cooper son los más consultados en las bibliotecas estadounidenses, por ejemplo. Sin embargo, otro asunto importante es la decisión de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud que, a instancias de la Organización de Naciones Unidas, ha pedido eliminar por completo las tareas escolares en todos los sistemas educativos registrados.

De hecho, algunos estados de los Estados Unidos las prohibieron desde 1901 y California las proscribió en 2009; Francia hizo lo propio desde 1956 para los estudiantes de educación primaria; Bélgica las reguló a partir de 2001 y Finlandia las dispuso de solo 10 a 20 minutos para secundaria, aunque la gran mayoría de los educadores no las emplean. Michael Moore (2015), en su excelente documental investigativo ¿Qué invadimos ahora?, demuestra que el éxito de la educación en Finlandia reside en una sola frase de su ministra de Educación: su “máximo secreto” es que “los niños no tienen tareas”; “deben tener más tiempo para ser niños y disfrutar la vida”. La jornada escolar en ese país es de solo 20 horas a la semana, incluyendo una diaria dedicada al almuerzo, y su año escolar es el más corto del mundo occidental. En el ámbito latinoamericano, Ecuador ha expedido una nueva normativa que regula la carga horaria para las tareas escolares evitando su envío los fines de semana y feriados, mientras Chile discute su regulación o abolición completa.

El impacto de las tareas en la vida familiar debe examinarse con cuidado. A menudo, las tareas constituyen carga excesiva para los padres y son motivo de conflicto. El diseño de un átomo, del sistema solar con esferas de icopor o la elaboración de un traje medieval para niños de primaria, por ejemplo, pone en odiosa comparación el dinero, el tiempo o el ingenio de los padres con sus hijos en la escuela, edifica la competencia, crea dependencia hacia el adulto y mortifica el yo infantil, todo ello frente a un escaso valor académico. Diversos estudios indican, además, que el estrés familiar es proporcional al peso de los deberes, que a su vez disminuye la percepción de los padres sobre su capacidad para ayudar.

Las tareas en casa, luego de una jornada educativa completa, eliminan el tiempo disponible para otras actividades indispensables en el crecimiento cultural y físico de niñas y niños. Es necesario otorgar espacios al ocio, a la lúdica, la poesía y la literatura, al arte y el deporte, a la curiosidad infantil, a compartir en familia y en sociedad. Estas últimas actividades, incluso, generan más autodisciplina y responsabilidad que las tareas.

La audacia y la capacidad pedagógica de los maestros se ponen a prueba con el trabajo que realizan en el aula, no con las tareas. Los conceptos se comprenden mejor en clase con el trabajo en grupos. Inducir a los niños al pensamiento crítico y a la creación, por ejemplo motivar la lectura y la investigación, promover su interés por el aprendizaje y la búsqueda de información, puede llevar a que los niños, por sí mismos, acojan el estudio como deber, indagación y juego, y no a que lo rechacen como obligación. El estudio debe disfrutarse, asumirse con entusiasmo y pasión. Las tareas, por el contrario, a menudo molestan al niño, lo condicionan, le arrebatan la motivación y su alegría por ir a la escuela.

Excúseme el lector por citar un ejemplo personal. En mi colegio de infancia, durante toda la primaria, solo me pusieron una tarea para la casa. Fue mi maestra Melba Rengifo: debía escribir los números del 1 a 1.000, pero fue tan motivante y tan grande el entusiasmo, que varios niños sacrificamos el recreo para hacerlo de inmediato y lo logramos. He recordado este hecho y esta maestra con afecto toda mi vida.

Los maestros debemos asumir una enseñanza de John Lennon, quien dijo: “Cuando yo tenía cinco años, mi madre me decía que la felicidad era la clave de la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande. Yo respondí: ‘feliz’. Me dijeron que no entendía la pregunta y yo les respondí que ustedes no entendían la vida”. Igualmente, es nuestro deber aplicar la Convención sobre los derechos del niño: “El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

Los maestros del Instituto Pedagógico Nacional (UPN), pionero en Colombia en la educación preescolar, en la formación en educación física y música, en la atención a los niños con necesidades especiales y en la jornada única completa, han acordado ahora, después de serios análisis y un año de pruebas y ensayos, abolir las tareas escolares a realizar en casa. Al lado de ello, han decidido pasar a la evaluación cualitativa, directamente relacionada con la idea de motivar el aprendizaje, la autonomía y la responsabilidad. ¡Felicitaciones! El nuevo desafío para las familias del IPN será preguntar cuánto ha aprendido el niño, y no cuánto sacó en las notas. Pero esta decisión merece también una ulterior columna.

Referencias:
· Alfie, K. (2013). "El mito de los deberes". Madrid: Kaleida Forma.
· Kralovec. E. y Buell, J. (2001). "The End of Homework". Boston: Beacon Press.

martes, 24 de enero de 2017

IDENTIFICACIÓN DEL SENTIDO DE IMÁGENES

INSTITUCIÓN EDUCATIVA BENICIO AGUDELO
LENGUA CASTELLANA
GRADO 10°
GUÍA DE APRENDIZAJE
EL ENSAYO ARGUMENTATIVO

EL ENSAYO ARGUMENTATIVO.  




Introducción.
A menudo nos encontramos en situaciones en las que queremos convencer a otros para que nos apoyen, nos sigan, nos excusen, etcétera. Tanto en nuestra vida académica como en nuestra vida diaria nos vemos en la necesidad de argumentar lo que decimos, ya sea para justificar o refutar una opinión. En el ámbito académico una de las formas más comunes de argumentación es la que se presenta en los ensayos argumentativos. A través de las actividades que te proponemos a continuación aprenderás a reconocer y comprender los argumentos en este tipo de ensayos y podrás aplicar su estructura para desarrollar tus propios argumentos.

Reflexiona
Ø  ¿Qué es un argumento?
Ø  ¿Cuál es el propósito de la argumentación?
Ø  ¿En qué situación has tratado de convencer a alguien a partir de argumentos?

Actividad 1. Identifiquemos las ideas de un ensayo corto. Lee el siguiente ensayo argumentativo y responde las actividades siguientes.

MTV Y SU INCIDENCIA EN EL COMPORTAMIENTO JUVENIL

Uno de los mayores enemigos de la sobriedad, el conocimiento, la conciencia, la reflexión y, en especial, los valores éticos y morales, sin duda es la televisión. Pero la televisión actual, cuyo contenido cada día se muestra más envilecido y corrompido, manipulado por mentes que solo propenden por el crecimiento comercial, el rating, ignorando la gran influencia que esto ejerce sobre las personas, en especial, sobre los jóvenes.
El canal de televisión MTV goza de mucha popularidad entre un amplio sector de la juventud en todos los países dónde es posible visualizarlo. Sin embargo la actitud del mismo no es responsable con su público y se encargan de dar una imagen distorsionada de la juventud en una serie de programas que sin duda suponen una mala influencia para los jóvenes, tal como voy a demostrar en el siguiente ensayo.
Para empezar, este canal ha popularizado programas en los que los protagonistas se dedican a realizar actividades absurdas en las que se golpean y sufren lesiones y que han sido imitados en otros países en una peligrosa guerra por ver quién lo hace más difícil todavía. Cientos de jóvenes han subido a Internet sus propias versiones del programa convencidos de que es algo divertido y de que si sus ídolos lo hacen no puede ser malo.
La realidad es que son muchos los que acaban en el hospital con lesiones serias como magulladuras de consideración y huesos rotos. Por desgracia también ha habido algún muerto al realizar estas inconscientes imitaciones.
Por otro lado están los programas tipo “Shore” dónde grupos de jóvenes conviven en un espectáculo de supuesta realidad que poco tiene que ver con la auténtica juventud y en el que se promueven valores dudosos. Todo vale para salir en la televisión y ser famosos y el único objetivo de sus participantes parece ser divertirse, gastar dinero y practicar sexo, eso sí, contándolo para que todo el mundo lo sepa.
La auténtica realidad es que la mayoría de la gente de esa edad está formándose en la Universidad o luchando por encontrar un lugar en el mercado laboral, comenzando a vivir de forma independiente y responsable.
La televisión debería de fomentar valores positivos entre la gente joven ya que en ellos recae la responsabilidad de convertir este mundo en un lugar mejor. Mostrar a eternos adolescentes, algunas veces que ya rondan los treinta, con comportamientos irreflexivos y carentes de sentido común da una imagen no real de la mayoría de los jóvenes  y cala en personas  que los toman como un referente. Por este motivo creo que la MTV es un canal negativo que no debería de ser visto por nuestra juventud.”
Actividad 1. Responde las siguientes preguntas de acuerdo con el texto anterior.

¿Cuál es la idea principal o tesis del ensayo?






¿Qué argumentos o ideas usa el autor para defender su tesis?
Argumento 1.





Argumento 2.





¿Qué dice el autor en la conclusión del ensayo?







¿Estás de acuerdo con la posición del autor del ensayo? Justifica tu respuesta.







Actividad 2. El ensayo argumentativo: características y estructuras.

Ø  EL ENSAYO
El ensayo es un texto escrito breve en el que un autor expresa su posición crítica sobre un tema de carácter social, literario, histórico, científico, político, etc., defendiendo sus ideas con argumentos. La intención del ensayo es convencer, persuadir o disuadir al lector sobre una idea determinada.
Una persona puede escribir un ensayo en el que defienda la idea de que la Coca cola es perjudicial para la salud de las personas, por lo que su consumo debe ser excesivamente moderado. Para ello debe buscar los argumentos y razones que apoyen su esa posición, con el fin de crear cierto convencimiento en las personas.

Ø  Características del ensayo.

Libertad.
Por lo general, puede seleccionarse cualquier tema de carácter social, cultural, literario o político, etc. Asimismo, el autor es libre de escribir con su propio estilo y utilizar la estructura que se acomode con su intención.  

Brevedad.
Se recomienda que los ensayos sean breves y concisos; que vayan directo al ‘grano’. Extenderse mucho en los argumentos le restaría credibilidad.

Interpretación personal.
Generalmente el ensayo contiene rasgos subjetivos de su autor, es decir, se analiza el tema desde la perspectiva de quien escribe, emitiendo valoraciones, juicios, criterios, evaluaciones, etc.

Estilo ameno.
La exposición del tema debe hacerse en forma agradable, ágil y atractiva para el lector.


Ø  Tipos de ensayo

Según la intención comunicativa del autor, los ensayos se pueden clasificar en:

§  Ensayos académicos.
Estos ensayos tienen una estructura previa, que ha sido definida dentro de las instituciones académicas para garantizar la claridad y el orden de este tipo de textos. Esta estructura consiste en: Título, introducción, tesis, argumentos, conclusión y bibliografía.
Este tipo de estructura es tradicional en las aulas escolares y universitarias. Seguir esta estructura garantiza de alguna manera un orden que hace más compresible el texto. A nivel escolar se recomienda mucho este tipo de ensayo, ya que al definir unos pasos a seguir, ayuda al estudiante a organizar sus ideas.


§  Ensayos críticos.
Como su nombre lo dice el objetivo de estos ensayos es realizar una crítica. Este tipo de textos por lo general son usados para realizar crítica de obras de arte, desde una pintura, hasta juegos de videos, pasando por libros, películas y espectáculos, como presentaciones teatrales o conciertos.

§  Ensayos propositivos.
Ensayo propositivo: Este tipo de ensayo tiene como finalidad exponer y explicar una nueva idea o concepto. Permite incorporar interpretaciones, opiniones y análisis de todo aquello que se relaciona con aquello que se está proponiendo. En muchos casos es el punto de partida para textos y proyectos de investigación mucho más complejos. Ejemplo: Si se te ocurre una idea de cómo podrían darse mejores clases de español y quieres proponerle a tu profesor esta idea, explicándola con detalle, puedes escribir un ensayo propositivo.

§  Ensayos literarios y filosóficos.
Estos dos tipos de ensayos se usan en gran medida para comentar, interpretar o analizar obras literarias y filosóficas importantes para la tradición intelectual y cultural.

§  Ensayos científicos.
La gran mayoría de estos ensayos son académicos y adquieren características de otros tipos de textos científicos como las monografías, las tesis y los proyectos de investigación. Es común que estos ensayos sean usados por los científicos para exponer los resultados de investigaciones y proyectos muy extensos en revistas publicaciones de divulgación.

§  Ensayos argumentativos.
En el ensayo argumentativo desarrollamos un argumento con el fin de persuadir o convencer  a los lectores sobre la validez de nuestra opinión. Cuando vamos a escribir un ensayo argumentativo tenemos que establecer nuestra posición respecto a un tema e investigar sobre el mismo para encontrar evidencias que apoyen nuestro punto de vista.

Ø  Estructura del ensayo argumentativo.

Un ensayo argumentativo está estructura por las siguientes partes.

§  Introducción.
Es la parte inicial del ensayo. Aquí expresas, de manera general, unas ideas previas relacionadas con el tema que vas  abordar. Asimismo se expone la intención del ensayo.

§  Tesis.
La tesis es la idea central del ensayo; es decir, la idea que se va a defender a través de los argumentos. Esta idea es la principal, la más importante, ya que encierra tu posición frente al tema que se va a trabajar. Puedes expresar tu tesis en un párrafo de tres líneas.

§  Desarrollo de argumentos.
En esta parte, se presentan los argumentos que defienden la tesis. Estos pueden ser ejemplos concretos, hechos de la vida real, ideas de expertos, sucesos vistos en los medios de comunicación, datos, etc. Es recomendable que cada argumento se escriba en un párrafo diferente.

§  Argumento en contra o contraargumentos.
Son ideas que se oponen a la tesis del ensayo. Sin embargo, si el ensayista expone ideas en contra de su tesis, debe refutarlas, es decir, mostrar argumentos que contradigan dichas ideas en contra y que apoyen su tesis.

§  Conclusión.
Es la parte final del ensayo. Aquí se reafirma la tesis del autor y se hace un último esfuerzo para convencer a los lectores sobre esta.